Aunque resulte extraño, ningún atributo de cosa alguna tiene sentido en sí mismo. Todos ellos necesitan de un referente particular para poder expresarse con mayor pertinencia. Este parámetro suele ser obtenido con la medición e implica: “comparar un patrón establecido con el aspecto cuya magnitud se desea estimar para determinar las veces que el parámetro seleccionado está presente en él”.

Cuando se dice que un recién nacido pesa 3.500 kilogramos, lo que se señala es que el neonato tiene tres y medio de esa unidad que convenimos llamar “kilo”. A esto se le conoce como medida directa y es de uso casi rutinario y obvio en variables de naturaleza física, como  son el peso, la estatura, la edad, entre otras.

Ahora bien, no todas las variables tienen una medida directa, ya sea porque no existe un patrón de la misma naturaleza (por ejemplo, belleza),  porque el valor a medir es muy grande o muy pequeño o porque depende de obstáculos de otro orden, típico de las variables psicológicas. En estas situaciones, se apela a la medición indirecta en donde una dimensión de interés se estima con una o más magnitudes diferentes y, se determina lo buscado, mediante cálculos a partir de las magnitudes directamente medidas. Este es el caso de mucho de los tests o inventarios disponibles en el mercado, ellos miden un rasgo a través del número de respuestas que alguien tenga en función de una serie de planteamientos particulares.

Si bien el asunto de la medición reviste un tratamiento arduo y algunas veces incomprensible, piense en la medición de una partícula subatómica o de la cantidad de proteínas en el ADN. Una vez que este cálculo se obtiene provee de una información invalorable que permite tomar acciones decisivas al respecto.

Obviemos por unos instantes el hecho de medir y pensemos en cuántas inconsistencias tenemos en nuestro proceder diario, por no disponer de información específica. Si en una entrevista nos preguntasen cuántas palabras leemos por minuto, la tentación es hacer un comentario burdo como: “yo leo bastante rápido” o “creo que ligeramente por debajo del promedio”. Si esta información es clave para el cargo al que aspira dado que leer documentos escritos es su función primordial (corrector de textos), existen al menos dos opciones para resolver este dilema. Uno, descalificarlo como candidato dado que desconoce un aspecto fundamental sobre sus habilidades para el oficio; el otro, que el empleador disponga de algún dispositivo o instrumento para averiguar con propiedad la información que busca.

En la actualidad la proliferación de mecanismos de medición, simples y económicos, a través de celulares, tabletas y relojes marca una gran diferencia en el quehacer profesional. La gente con Talento se jacta del manejo de muchos parámetros de distinta naturaleza: financieros, económicos, estadísticos, técnicos y hasta de su condición física y de salud.

Quienes llevan registros y mediciones como una práctica regular tienen una ventaja al momento de argumentar o sustentar un punto de vista. Los dispositivos para el registro son numerosos hoy en día y los de procesamiento de estos datos tan poderosos que transforman una información básica o anecdótica en conocimiento oportuno y valioso sobre muchos asuntos.

Una característica notoria de la gente con Talento es su “determinación por el propio  desarrollo”, lo que implica que poco le gusta dejar al azar su proyección profesional. Continuamente se prueban, ensayan diferentes métodos y contrastan su eficiencia, piden “feedback” con mayor frecuencia que muchos y en diferentes circunstancias. Sus ansias por conocerse mejor son parte de su camino y un fin en sí mismo, tienen sed de ello.

Estar abierto a esta posibilidad de medirse regularmente y adoptarla como una forma de ejercitarse para estar a tono con las circunstancias del momento, rompe con el paradigma tradicional del miedo a la evaluación que quizá se instaló en los años mozos de formación. Conocer el ritmo y estilo de aprendizaje, la orientación laboral y gerencial, el cuadro reinante de valores y nivel de competencias en diferentes planos y dimensiones es parte de la información que ese “tablero de control” de la vida profesional demanda para conducir con mayor propiedad nuestro destino hacia un horizonte de éxito, prosperidad e integridad.

Impulsate.es te ofrece la oportunidad de medirte, recuerda que “LO QUE NO SE PUEDE MEDIR, NO SE PUEDE GESTIONAR”

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