Me encanta observar y reflexionar. Preguntarme en que está pensando la persona que tengo al lado, ponerme en sus zapatos e intuir sus sentimientos desde lo observado: alegrías, preocupaciones, tristeza, cansancio, nostalgia, felicidad.

Hoy en día con las redes sociales a nuestra disposición hemos perdido lo básico.  La interrelación humana y hemos cambiado el dejar huella en el ser humano, por dejar huella en una red. Nuestro mundo se ha reducido a un ordenador o un Smartphone. Según estudios, solo el 20% de las personas que nos rodean, están conectadas con la vida, el resto está conectado a través de wifi; que parece lo mismo, pero no lo es.

El conectarte a la vida te permite conectarte con tu ser, con tus necesidades, con tus sueños y con tus fracasos y desde esa experiencia, vemos y sentimos lo que nos sucede alrededor. Si no estoy conectada con MI ser; no siento, no existo; y por lo tanto tampoco advierto “lo que sucede a mi alrededor”.

Llegar a un restaurante y después del saludo solicitar la clave de red del wifi o sentir que se nos acaba el oxígeno cuando el smartphone nos da la señal “batería baja” es sólo una pequeña muestra de con quien estamos conectados. Técnicas como desenchufar el wifi para la cena de navidad o dejar los móviles en una caja antes de sentarse a la mesa a comer, se han convertido en un “must” si quieres mantener una conversación con tus hijos, tus hermanos y hasta incluso tus padres, con los principios básicos del buen hablante y el buen oyente.

Es cierto que la tecnología nos ofrece un sin fin de ventajas, siempre y cuando sea utilizándola apropiadamente (nosotros a ella y no al revés). Sin embargo en este mundo tan competitivo, nos encontramos a merced de las redes (sociales, profesionales, imágenes, videos; entre otras) y la gran pregunta: ¿en este mundo tan competitivo como buscar empleo?, sin que me pierda en el camino, sin convertir la búsqueda en un trabajo no remunerado más de 8 horas al día, en donde llegamos a perder el foco y nos sentimos decepcionados al no encontrar la respuesta que esperamos. Definitivamente ¡la planificación es esencial!  Planificarnos y regirnos por el “plan”

Pero es justo en este momento, en donde nace la verdadera pregunta: ¿Qué es lo que espero?, ¿Qué es lo que quiero?, ¿dónde estoy? y ¿con lo que tengo hacia dónde voy? vs. ¿A dónde quiero llegar? Para responderlo es necesario apagar el wifi y conectarte contigo, de lo contrario te conviertes en un barco sin rumbo… solo llegando al puerto que mejor pague; y no debemos justamente dejar de lado nuestras expectativas, no sólo las financieras sino también las esenciales, las de la felicidad personal.

Antes de conectarte en la red para buscar empleo, conéctate contigo: PLANIFICO, LUEGO EXISTO, de esta manera podrás distinguir si la oferta que tienes al frente va el línea con lo que tienes o con lo que quieres y tener identificado un plan que te permita avanzar de donde te encuentras hasta a dónde quieres llegar.

Yo te puedo ayudar a dibujar tu ruta, con un itinerario que te permita además disfrutar el viaje, y lo más importante, con un destino: llegar al puerto que TU quieres llegar, porque como decía Michael Jordán “Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasará, otras hacen que suceda”

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