Hace unos cuantos años, siendo Gerente Corporativo de Recursos Humanos, sentía gran curiosidad al entrevistar a candidatos “no aptos por hoja de vida”. Cuando digo no aptos por hoja de vida, me refiero desde la óptica del reclutador; que tiene más de 200 CV´s postulados a una posición que apenas publicó hace un par de días; CV’s no actualizados; con extractos más bien de “copy y paste” de una descripción de cargo; sin identificación de logros, donde evidencie sus competencias, e incluso CV’s larguísimos, hasta con errores ortográficos….

Al entrevistarlos, muchas veces me llevaba una grata sorpresa, identificar potenciales candidatos, con una experiencia sobresaliente que no se mostraba en su CV.

Siempre recordaré la oportunidad en la que llegó a mis manos una síntesis curricular, en papel, la cual era un tríptico con imágenes y dibujitos de power point en la primera cara y la foto de un candidato en una silla de playa a todos colores. Durante toda la semana, dicha síntesis curricular fue la cotilla del Departamento de RRHH. Obviamente ante tal presentación, mi equipo no había abierto tan siquiera el tríptico, para conocer la experiencia laboral. Pero como dice el dicho “la curiosidad mató al gato” decidí investigar un poco más a dicho candidato. Ingeniero Civil, casado, dos hijos, estable laboralmente, alta experiencia en el área de Mercadeo, logros y competencias gerenciales y técnicas superiores al resto de los candidatos; y él finalmente luego de iniciar conmigo el proceso de selección, terminó siendo el Gerente de Mercadeo de la transnacional para la cual trabajaba, con un desempeño en los años siguientes que siempre excedía los resultados. Sin embargo de no ser por mi osada curiosidad, dicho currículo hubiese terminado en la destructora de papel o en el mejor de los casos, como hojas de reciclaje en la impresora de la Gerencia.

Ojalá y todos los reclutadores tuviesen ese sentido de curiosidad, sin embargo lo correcto realmente es que cuando un candidato impulsa su currículo, debe de trabajar previamente en ello. Y es que el CV es realmente nuestra carta de presentación, es lo que se lleva la empresa como nuestra primera imagen, sin importar el medio, y para ello debemos de preparar el terreno.

Este terreno inicia con revisar nuestro CV, siempre, antes de enviarlo a un potencial empleador. Ponerse en sus zapatos y visualizar si lo que está plasmado en dicho documento, refleja lo profesional que eres y si estas mostrado tus “dotes” de acuerdo a lo solicitado en el perfil, logrado diferenciarte del resto. Hasta ahora, aunque suene feo, sólo eres un candidato más; 1 CV entre miles que tienen en mano. Seguramente pensarás que para eso necesitarás por lo menos 4 hojas o 3.700 palabras…. Pero no! Tu CV te debe de reflejar en máximo 2 hojas. Piensa que sólo nos tomamos máximo 7 segundos en revisar una hoja de vida antes de descartarla o continuar leyendo con más detenimiento.
Y para que el proceso de elegirte se ponga más difícil, una vez pasado esos unos minutos más, tu potencial reclutador, con CV en mano; continuará verificándote en redes sociales y conocer un poco más de ti en este mundo virtual en el que hoy en día todos tenemos presencia, con la intención de predecir; antes de llamarte para una primera entrevista, si harás fit cultural con la Organización.

Entonces, como le digo a mis clientes… es que esto de buscar trabajo, es ya un trabajo en sí mismo; y depende de nosotros que tan rápido comiencen a remunerarlo. A que sí?

María Inés Civit
Fundadora Impulsate.es
Especialista en Empleablidad, Desarrollo de Talento y Desarrollo Organizacional.

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