“Estoy desesperada.
He perdido a mi perrita!
Por favor si alguien sabe de ella,
comunicarse conmigo a la brevedad posible. “

Esto es un ejemplo de que nuestros cerebros están separados por dos hemisferios: El Analítico y El Emocional. Desde el hemisferio analítico muchos de Uds. evaluaran la perdida de mi perrita desde lo racional. Solo yo, que la conozco como nadie, que la amo y se cuánto ha hecho ella por hacerme feliz, puedo hablar desde lo emocional. Y desde esa emoción, en muchos casos imperceptibles en las Organizaciones, es que nos movemos en este mundo.

Somos un solo ser, con dos hemisferios; pero somos indivisibles: lo emocional es parte de nosotros. No podemos separar en nuestras vidas la preocupación personal que podemos sentir por la enfermedad de un ser amado en pro de los objetivos de la organización, o nuestros problemas de pareja o la duda de si llegaremos a fin de mes para cubrir nuestras necesidades básicas; sólo lo haremos en la medida en que nos sintamos “comprendidos y atendidos” emocionalmente en nuestros puestos de trabajo.

Esta comprensión y atención inicia desde una cultura organizacional, que ve a nuestros colaboradores más allá de un recurso para conseguir los objetivos del negocio. Si esto fuese puesto en práctica, cuantos problemas nos ahorraríamos y cuanto ganaríamos. Ganaríamos en términos de tiempo, desarrollo de talento, gerencia del conocimiento, mantenimiento de planes de sucesión óptimos que permiten que la Organización permanezca en el tiempo y por supuesto gente feliz que hace feliz su trabajo, y por consiguiente una empresa sana financieramente que obtiene beneficios por encima de lo esperado.

Los empleadores “han descuidado la conexión emocional con los empleados” y esto pasa factura tarde o temprano.

Siempre le digo a mis clientes, que incluso en países subdesarrollados donde la tasa de desempleo es superior a 20 puntos porcentuales que en España, que no dejen de preocuparse emocionalmente por los empleados y nunca digan: “por lo menos agradecido debería de estar Pepito por tener un curro”. El talento, y hoy en día más aún, con la gran llamada generación “millennials”, es la que decide donde quiere trabajar y eso requiere un trabajo minucioso de generar nuestra marca de empleadores, que comenzará justamente por nuestros colaboradores a hablar por si sola en el mercado laboral, pero también por los ex-colaboradores.

El reclutador que piense que un candidato nunca rechazará una oferta económica importante, está equivocado. El talento, hoy con un mundo tan globalizado, es más meticuloso en seleccionar la empresa en la que quiere trabajar, y una vez que lo consigue es justamente la empresa la que debe de garantizar que ese “amor” tan “no a primera vista” permanezca en el tiempo. Ese tan llamado refrán, de que “sólo existe una primera vez para generar una buena impresión”; no sólo debe ser tomado en cuenta por los candidatos; también debe ser puesto en práctica por las empresas.

El candidato al aceptar la oferta salarial, no sólo se compromete con la Organización, la Organización también “contrae matrimonio con el colaborador”, con unas expectativas que deben ser aclaradas desde el inicio y ser garantizadas durante la vida laboral. Ese pacto debe ser claro y transparente, garantizando seguimiento y plan de acción en caso de desviación para poder cumplirlo a cabalidad. De ahí la evaluación de desempeño. Pero más allá de todos los pactos escritos, llámense acuerdo de confidencialidad, descripción de puesto de trabajo, evaluación de desempeño; existe el pacto emocional, y debe ser genuino. Ese es el más importante de cumplir y es el que garantizará al colaborador a trabajar en un ambiente feliz y avalará a la empresa en el objetivo tan buscado hoy en día: la paz laboral.

En muchísimos Comités de Evaluación de Desempeño que he dirigido, lamentablemente al preguntar el motivo del por qué un colaborador con evaluaciones excepcionales en años anteriores es merecedor de una evaluación deficiente (evidentemente se evalúa ese año de su gestión) la respuesta ha sido vagamente: “no se qué le pasó, ha cambiado un montón y perdió el foco”, sin embargo, más de una vez, al indagar a mayor profundidad, una vez terminado el comité, tristemente me he enterado, de que dicho colaborador se estaba divorciando o recientemente había perdido un hijo. ¿Qué pasó para que el Líder no estuviese al tanto de esto? El resultado de su evaluación de desempeño hubiese sido distinto, si hubiésemos atendido a la persona emocionalmente y no sólo en términos de un recurso. En más casos de los que quisiera, presidiendo Comités de Planes de Sucesión, al preguntar a los Directivos, cuales son las expectativas del colaborador en cuestión, ni lo saben.

En España, cada vez son más las empresas, en donde los problemas sindicales se van convirtiendo en problemas cada vez más perceptibles, incluso para los clientes y consumidores. En ningún caso pretendo analizar o generar juicios de valor, respecto a estos problemas, sólo que pondría lupa en identificar en donde se rompió el pacto emocional. Ese, que hace que no importa cuán deterioradas pueden estar tus oficinas, cuántas veces te han dicho que te van a hacer una mejora y no la han podido cumplir, cuántas horas extras has trabajado de más sin ser remuneradas y ahí estas! Siendo feliz y apostando por la empresa que te dio la oportunidad de desarrollarte e incluso siendo vigilante que cosas como estas no ocurran. Porque al final de cuentas no es una perrita la que se ha perdido, es Bella, la que siempre ha estado pendiente de ti GENUINAMENTE y ahora es el momento de TU preocuparte por ella!

En países Latinoamericanos, esta conexión emocional se ha perdido en tal magnitud, que ha sido muchas veces, los “gobiernos” quienes han “mal ocupado” el espacio en ese pacto emocional entre colaborador y Organización, incluso apostando para que los colaboradores, intervengan las empresas y sean ellos los administradores…. Todo parte desde la conexión emocional, desde el corazón. Como el caso de Venezuela, con el tan llamado “Chávez, Corazón de la Patria”

En Impulsate.es somos especialistas en Clima Laboral y estamos a tu disposición para acompañarte en esta aventura de conexión emocional, indispensable para garantizar la empresa feliz que tanto Directivos como colaboradores quieren que sea.

María Inés Civit
Fundadora Impulsate.es
Especialista en Empleablidad, Desarrollo de Talento y Desarrollo Organizacional.

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